jueves, 4 de noviembre de 2010

SÍNDROME METABÓLICO

En concreto, hablamos de males como presión arterial elevada (más de 600 millones de personas en el mundo sufren este problema), diabetes (acumulación excesiva de glucosa en la sangre que se presenta en al menos 35 millones de pacientes en el orbe) y dislipidemia o aumento de colesterol, triglicéridos o ambos en la sangre, la cual provoca la formación de placas de grasa en venas y arterias que favorecen la obstrucción o ruptura de vías sanguíneas que nutren al cerebro y corazón, ocasionando la muerte de parte de sus tejidos (infarto).

¿Qué es?
El síndrome metabólico, también conocido como síndrome X, de disfunción o de insulinorresistencia, fue reconocido desde las primeras décadas del siglo XX no como una única enfermedad, sino como un conjunto de trastornos de salud que pueden aparecer en forma simultánea o progresiva en el individuo: obesidad, elevación paulatina de la presión arterial, incremento de grasa en sangre e incapacidad del organismo para aprovechar azúcares (glucosa).
El surgimiento de dichos padecimientos, comenta el Dr. Alpízar Salazar, es favorecido por factores de riesgo conocidos:
  • Antecedentes familiares de diabetes, presión arterial elevada o infarto en corazón (miocardio) y cerebro (accidente cerebrovascular).
  • Exceso de grasa en el organismo, sobre todo en abdomen.
  • Alimentación alta en grasas y azúcares simples.
  • Falta de ejercicio y actividad física (sedentarismo).
  • Mal manejo del estrés.
  • Fumar y beber alcohol.
Diagnóstico y tratamiento
Por fortuna, tan desfavorable panorama a futuro puede ser revertido cuando hay diagnóstico y tratamientos oportunos. Por ello, el Dr. Alpízar Salazar indica que es importante conocer los síntomas del síndrome metabólico y aprender a reconocerlos para prevenir daños severos en la calidad de vida:
  • Obesidad abdominal. Se establece cuando la medida de la circunferencia de la cintura es mayor a 102 centímetros en hombres y 88 centímetros en mujeres.
  • Presión arterial de 130/85 o más alta.
  • Niveles de glucosa en ayunas por arriba de 110 miligramos por decilitro (mg/dl).
  • Niveles elevados de triglicéridos, es decir, superiores a 150 mg/dl.
  • Bajo nivel de colesterol "bueno" (HDL); se consideran cifras por debajo 40 mg/dl en hombres y 50 mg/dl en mujeres.
 ¿Cómo prevenirlo ?
Hacer ejercicio aeróbico. Correr, bailar, andar en bicicleta o deportes en conjunto obligan a intensa actividad de pulmones y corazón, a la vez que aumentan la capacidad de trabajo del sistema circulatorio y regulan niveles de grasa, glucosa y tensión arterial. Para fines prácticos, se estima que es suficiente caminar durante 45 minutos diariamente.
Mejorar la alimentación. La Organización Mundial de la Salud recomienda que sólo 30% o menos del total de alimentos consumidos sean de origen animal, dando preferencia a carne libre de grasa, de pescado o aves, y que en su lugar se incremente el número de cereales, frutas y verduras en la dieta. Cualquier duda al respecto debe ser consultada a un nutriólogo para obtener mejores resultados.
Bajar de peso. Los beneficios derivados de pérdida de grasa abdominal son notables no sólo en la disminución de colesterol dañino en sangre, sino que se sabe que la presión arterial mejora.
Obedecer las indicaciones médicas. Es indispensable que si se ha establecido el uso de un medicamento se siga su administración al pie de la letra, y también que se erradiquen sustancias nocivas para la circulación y el funcionamiento de la insulina, en concreto, alcohol y tabaco.

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  • “Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino, sino estelas en la mar” A.Machado